EJEMPLO 1
Un muy buen ejemplo
Pocos son quienes han disfrutado la vista de San Felipe desde lo alto
El desafio ahora era saber como se llamaba el cactus en cuestión tal vez se trataba de algo demasiado raro. Felizmente tenia en casa un libro ad hoc que podría resolver mis dudas, mi sorpresa fue grande cuando descubrí dos cosas: la primera, un excelente ejemplo de “discusión bibliográfica” o “historiográfica” a propósito del cactus desconocido y la segunda que era mucho más difícil de lo que yo suponía el clasificar a este bello espécimen. Mientras sigo empeñado en lo último uds. deberían prestar atención a este articulo que puede ayudarles a orientar su encargo de investigación historiográfica, aun cuando parece haber una gran distancia entre la historia del genero de la Neopoteria –así se llama la familia de nuestro cactus- y la historia de África por citar un ejemplo. La investigación permite reconstruir una descripción coherente de los avances de la disciplina en torno a este tema. O sea como lo sugería Hernández Sampieri asi se puede armar un marco teórico.
NEOPORTERIA Britton et Rose (Donald et Rowley), 1966.
Una historia del género
..........................este es el cactus pretexto
Durante muchas décadas las Cactáceas que crecen en el cono sur de América han sido objeto de estudio y, consecuentemente, de conceptualizaciones y caracterizaciones muy diferentes en su clasificación por los diversos autores.
Las primeras especies de Neoporteria fueron descritas el siglo pasado por investigadores europeos: Cactus curvispinus Bertero, de la cordillera de Santiago en 1829, y Cactus horridus Colla, en 1833; éste último fue enviado por Bertero a Italia desde la zona de Valparaíso. Ambas plantas fueron bautizadas con el nombre genérico de Linneo: Cactus.
Luego, en la época de Philippi, a mediados del siglo XIX, todos los cactos esféricos descubiertos hasta entonces, pasaron a llamarse Echinocactus Link, incluyéndose especies tanto de Sud como de Norteamérica.
En 1872 Philippi separa el género Eriosyce del resto de los Echinocactus.
Estos nuevos nombres aparecen en la monografía de la familia que publica Schumann en 1903.
No es sino hasta la edición de "The Cactaceae", de Britton and Rose, en 1920, que se dividen las especies chilenas del gran género Echinocactus, el cual, con otros 28 géneros, pasa a integrar la sub tribu de las Echinocactanae, que incluye plantas de Norte y Sudamérica. Erigen para Chile, separadamente, Neoporteria y Copiapoa y manteniendo Eriosyce. Britton y Rose mencionan 7 especies para Neoporteria: N. nidus, N. occulta, N. nigricans, N. jussieui, N. subgibbosa, N. chilensis y N.fusca, la mayoría de las cuales aún están vigentes.
Más tarde, entre 1934 y 1942, Backeberg propone la división de Neoporteria Br. et R. en varios nuevos géneros, separados entre sí por el tipo de indumento del pericarpelo y del tubo floral y por la clase de fruto. Así, en 1934 erige Islaya, separándolo por las características del fruto, con forma de globo alargado. Luego, en 1938 sugiere Horridocactus, que agrupaba a las plantas mas boreales del grupo y con menos indumento en el tubo floral. Posteriormente, en 1942, Neochilenia y Reicheocactus, para las especie con mayor cantidad de lana en el exterior de la flor y más septentrionales. Mantiene además, Neoporteria sensu strictu, para agrupar a las especies con flores rosado-purpúreas y con los pétalos interiores doblados hacia adentro.
En su obra "Die Cactaceae", de 1958, Backeberg menciona más de 70 nombres específicos para este conjunto de géneros muy afines.
Y este fue el criterio usado durante casi tres décadas, especialmente por los coleccionistas.
En 1957, el japonés Ito propone la separación de un grupo de cactos chilenos geófitos, de gruesas raíces, con abundantes cerditas en el tubo floral, y el fruto, muy liviano y adaptado para ser diseminado por el viento: Thelocephala Ito, y que corresponde al mismo grupo de plantas que más tarde, en 1960, Ritter bautizaría con el nombre de Chileorebutia.
En 1966, los ingleses John Donald y Gordon Rowley publican en el "Cactus and Succulents journal" de Gran Bretaña, un artículo donde plantean la necesidad de reunir el género Neoporteria en el mismo sentido que le habían dado Britton et Rose: un grupo de plantas muy amplio, con caracteres muy poco definidos, en que el tipo de fruto (una baya más o menos seca, que disemina sus semillas por un poro basal) es el rasgo común de mayor relevancia. Esta tesis había sido sugerida también, anteriormente, por Franz Buxbaum, en 1958, y David Hunt (en Hutchinson), en 1967.
Donald y Rowley efectuaron un análisis estadístico de los caracteres usados con antelación por los diferentes autores para definir los géneros, concluyendo que no eran muy convincentes en términos de definir una taxa y que no podían constituir un criterio suficiente, sobre todo al considerar la diversidad existente en las estructuras florales de otros géneros no cactáceos (por ejemplo, Veronica, Aloe, Salvia, etc.). Opinaron también que en el mecanismo de separación de los géneros, se habían elegido caracteres independientemente, no produciendo límites definidos entre las taxas. Esto revelaría una trama de evolución reticulada, con muchas convergencias, y no una divergencia de un ancestro común.
Como consecuencia de lo anterior, proponen la refundición del género Neoporteria, uniendo caracteres para formar un grupo más natural, analizando para ello biológica y estadísticamente los siguientes elementos morfológicos: indumento del ápice de la planta; tamaño y forma de la flor; color del perigonio; color del estilo y del estigma; estructura y vestimenta del tubo floral; tipo de fruto; conformación básica de la semilla; relación de las espinas en la areola (espinas marginales/espinas centrales), y forma y configuración de las espinas.
Pero, esta reunión de géneros en uno más natural, conduce a una serie de interrogantes: ¿Cuál es el límite de la reunión? ¿Por qué no agregar también otros géneros muy relacionados, como Notocactus (de Argentina, Sur de Brasil y Uruguay) u Oroya, de los Andes peruanos? Estudios más recientes confirman la tesis de Donald y Rowley. Los caracteres del fruto y, en especial, la ultraestructura de polen y semillas, separan claramente a Neoporteria de los géneros antes mencionados.
Donald et Rowley, en su publicación de 1966, reconocen para Neoporteria dos subgéneros: Neoporteria y Pyrrhocactus. En el presente trabajo, con el fin de aclarar los conceptos y para el manejo de las claves, se reconocen 4 grupos: Neoporteria, Islaya. Pyrrhocactus y Thelocephala (ver clave para géneros y grupos de Cactaceae chilenas).
Un último criterio -muy respetable, por cierto, pero que ha venido a complicar de alguna manera el ya difícil cuadro de la taxonomía de Neoporteria- es el publicado en 1980 por Friedrich Ritter, en su extensa monografía de las Cactáceas sudamericanas, "Kakteen in Südamerika".
Ritter vuelve a separar los géneros de Neoporteria, pero no usando el criterio de Backeberg. Mantiene, sin embargo, Neoporteria sensu strictu, separada en base a los mismos caracteres: tépalos internos erguidos y doblados hacia adentro, y los externos, doblados hacia afuera; tubo floral cilíndrico y con escaso indumento; color rosado-purpúreo de la flor, y frutos alargados y algo carnosos. Para los otros géneros de Backeberg, Horridocactus y Neochilenia, Ritter sugiere que estas plantas se habrían originado en Argentina y que más bien pertenecen a Pyrrhocactus Berger, 1929. Conserva, bien separados de Pyrrhocactus, los géneros Islaya Backeberg y Thelocephala Ito. Para todos éstos, Ritter describe en su monografía casi 90 binomios, con muchas variedades.
Hemos rechazado tal proposición en vista de los estudios comparativos de los frutos y semillas realizados en plantas transandinas y chilenas, que revelan que Pyrrhocactus se relacionaría más cercanamente con Eriosyce que con Neoporteria.
En este libro se seguirá el criterio de Donald et Rowley, que es coincidente con el adoptado por el Grupo de Trabajo Ad-Hoc de la Organización Internacional para el Estudio de Cactus y Suculentas (I.O.S. ), y que tiende a buscar una estandarización y simplificación en la nomenclatura de las Cactáceas, estudiando cuidadosamente los límites genéricos y tomando en cuenta el mayor número posible de caracteres relacionados.
Para Neoporteria se consideran válidas 25 especies, la mayoría de las demás especies mencionadas por Backeberg y Ritter, pasan a la categoría de variedades.
Hay consenso en la idea de que la estructura de frutos, semillas, granos de polen, anatomía del tallo, etc., y otros caracteres que no varían con los factores ambientales, constituyen elementos interesantes para el análisis de la evolución y de las relaciones existentes entre las distintas especies de cactos.
Las convergencias complican mucho este estudio. Por ejemplo, algunas plantas pueden ser prácticamente idénticas en su hábito de vida, estructura externa del tallo, areolas y espinas, pero tener flores, frutos y semillas del todo diferentes; o, por el contrario, tener semillas o granos de polen muy parecidos y, por la forma de sus tallos o de sus flores, pertenecer a taxas muy alejadas. Es el caso de algunas Cactáceas norteamericanas, como Ferocactus, que presenta rasgos en extremo semejantes a ciertas especies del cono sur. Tal convergencia de caracteres se da en muchas Cactáceas ya todo nivel: morfología de tallo, estructura de flores, frutos y semillas, polen y epidermis, etc. Sin embargo, las posibles similitudes entre diferentes especies no implican necesariamente una afinidad taxonómica cercana.
Se han publicado varios cientos de binomios, muchos de ellos basados en plantas únicas enviadas a Europa y / o en cultivo, y en numerosas ocasiones, sin datos detallados respecto a su procedencia.
Los distintos individuos de una especie, debido a su plasticidad, pueden diferir bastante entre sí. Para muchas de estas plantas, las diferencias entre los especímenes de una misma población son mucho mayores que las existentes con relación a los de otra especie.
Es por esto que ha sido tan complicado llegar a un consenso en la clasificación de los cactos, y, especialmente, en el caso de Neoporteria. En la definición del género hecha por Donald et Rowley, ninguno de los caracteres es determinante. Por lo tanto, lo que define la taxa es la combinación de todos ellos, y muy especialmente, su distribución geográfica, en el extremo S.O. de América.
....................Las Cactaceas de Adriana Hoffmann
NEOPORTERIA Britton et Rose (Donald Rowley), 1966.
Plantas globulares o cilíndricas, por lo general solitarias, rara vez ramificadas o cespitosas. Costillas bien desarrolladas, comúnmente con mamilas prominentes, separadas y, con frecuencia, gibosas. Areolas ubicadas centralmente sobre las mamilas, generalmente de forma ovoide, algo hundidas y siempre provistas de fieltro. Flores emergiendo desde el ápice, acampanadas o imbudiformes, con el tubo floral bien definido. Frutos secos cuando maduros; dispersan las semillas por un poro basal. Hábitat: En cerros costeros e interiores de Perú y Chile, entre las latitudes 15° S y 36° S, y en las provincias limítrofes de Argentina, en los contrafuertes occidentales de los Andes, a cerca de 2.000 m. sobre el nivel del mar, entre Jujuy y el sur de Mendoza. Especie tipo del género: Neoporteria subgibbosa (Haw.) Br. et R.
Sinonimias del género NEOPORTERIA.
Bridgesia Backeberg 1935. nom.nud. en B.f.K.12; Chileniopsis Backeberg 1935 Kaktus ABC 283,416; Chilenia Backeberg 1938 B.f.K.6; Nichelia Bullock 1938 Bull.Misc.Inf.7 :297; Horridocactus Backeberg 1938 B.f.K.6; Euporteria Krzgr. Buin. 1941 Feddes Rep.L:200; Hildmannia Krzgr. Buin. 1941 Feddes Rep.L:206.; Chileocactus Kreuzinger 1941 Feddes Rep.L:207; Neochilenia Backeberg 1942 Feddes Rep.LI:60; Dracocactus Y. Ito 1950 nom.nud.in Bull.Takarazuka Ins.71; Chileorebutia (Fric) Ritter 1959 Cactus 65:194; Thelocephala Y. Ito 1957 Expl.Diagr.148,292.
Pocos son quienes han disfrutado la vista de San Felipe desde lo altoEn uno de mis habituales ascensos a los cerros del valle de pronto en un barranco algo se destacaba por su intenso color “fucsia”. Curioso no pude resistir la tentación de saber de que se trataba. Era una hermosa flor de un cactus pequeño. Realmente era un milagro el hecho de que estuviere allí, sin que lo hubiesen arrancado para ir a malvivir en algún antejardincillo.
El desafio ahora era saber como se llamaba el cactus en cuestión tal vez se trataba de algo demasiado raro. Felizmente tenia en casa un libro ad hoc que podría resolver mis dudas, mi sorpresa fue grande cuando descubrí dos cosas: la primera, un excelente ejemplo de “discusión bibliográfica” o “historiográfica” a propósito del cactus desconocido y la segunda que era mucho más difícil de lo que yo suponía el clasificar a este bello espécimen. Mientras sigo empeñado en lo último uds. deberían prestar atención a este articulo que puede ayudarles a orientar su encargo de investigación historiográfica, aun cuando parece haber una gran distancia entre la historia del genero de la Neopoteria –así se llama la familia de nuestro cactus- y la historia de África por citar un ejemplo. La investigación permite reconstruir una descripción coherente de los avances de la disciplina en torno a este tema. O sea como lo sugería Hernández Sampieri asi se puede armar un marco teórico.
NEOPORTERIA Britton et Rose (Donald et Rowley), 1966.
Una historia del género
..........................este es el cactus pretextoDurante muchas décadas las Cactáceas que crecen en el cono sur de América han sido objeto de estudio y, consecuentemente, de conceptualizaciones y caracterizaciones muy diferentes en su clasificación por los diversos autores.
Las primeras especies de Neoporteria fueron descritas el siglo pasado por investigadores europeos: Cactus curvispinus Bertero, de la cordillera de Santiago en 1829, y Cactus horridus Colla, en 1833; éste último fue enviado por Bertero a Italia desde la zona de Valparaíso. Ambas plantas fueron bautizadas con el nombre genérico de Linneo: Cactus.
Luego, en la época de Philippi, a mediados del siglo XIX, todos los cactos esféricos descubiertos hasta entonces, pasaron a llamarse Echinocactus Link, incluyéndose especies tanto de Sud como de Norteamérica.
En 1872 Philippi separa el género Eriosyce del resto de los Echinocactus.
Estos nuevos nombres aparecen en la monografía de la familia que publica Schumann en 1903.
No es sino hasta la edición de "The Cactaceae", de Britton and Rose, en 1920, que se dividen las especies chilenas del gran género Echinocactus, el cual, con otros 28 géneros, pasa a integrar la sub tribu de las Echinocactanae, que incluye plantas de Norte y Sudamérica. Erigen para Chile, separadamente, Neoporteria y Copiapoa y manteniendo Eriosyce. Britton y Rose mencionan 7 especies para Neoporteria: N. nidus, N. occulta, N. nigricans, N. jussieui, N. subgibbosa, N. chilensis y N.fusca, la mayoría de las cuales aún están vigentes.
Más tarde, entre 1934 y 1942, Backeberg propone la división de Neoporteria Br. et R. en varios nuevos géneros, separados entre sí por el tipo de indumento del pericarpelo y del tubo floral y por la clase de fruto. Así, en 1934 erige Islaya, separándolo por las características del fruto, con forma de globo alargado. Luego, en 1938 sugiere Horridocactus, que agrupaba a las plantas mas boreales del grupo y con menos indumento en el tubo floral. Posteriormente, en 1942, Neochilenia y Reicheocactus, para las especie con mayor cantidad de lana en el exterior de la flor y más septentrionales. Mantiene además, Neoporteria sensu strictu, para agrupar a las especies con flores rosado-purpúreas y con los pétalos interiores doblados hacia adentro.
En su obra "Die Cactaceae", de 1958, Backeberg menciona más de 70 nombres específicos para este conjunto de géneros muy afines.
Y este fue el criterio usado durante casi tres décadas, especialmente por los coleccionistas.
En 1957, el japonés Ito propone la separación de un grupo de cactos chilenos geófitos, de gruesas raíces, con abundantes cerditas en el tubo floral, y el fruto, muy liviano y adaptado para ser diseminado por el viento: Thelocephala Ito, y que corresponde al mismo grupo de plantas que más tarde, en 1960, Ritter bautizaría con el nombre de Chileorebutia.
En 1966, los ingleses John Donald y Gordon Rowley publican en el "Cactus and Succulents journal" de Gran Bretaña, un artículo donde plantean la necesidad de reunir el género Neoporteria en el mismo sentido que le habían dado Britton et Rose: un grupo de plantas muy amplio, con caracteres muy poco definidos, en que el tipo de fruto (una baya más o menos seca, que disemina sus semillas por un poro basal) es el rasgo común de mayor relevancia. Esta tesis había sido sugerida también, anteriormente, por Franz Buxbaum, en 1958, y David Hunt (en Hutchinson), en 1967.
Donald y Rowley efectuaron un análisis estadístico de los caracteres usados con antelación por los diferentes autores para definir los géneros, concluyendo que no eran muy convincentes en términos de definir una taxa y que no podían constituir un criterio suficiente, sobre todo al considerar la diversidad existente en las estructuras florales de otros géneros no cactáceos (por ejemplo, Veronica, Aloe, Salvia, etc.). Opinaron también que en el mecanismo de separación de los géneros, se habían elegido caracteres independientemente, no produciendo límites definidos entre las taxas. Esto revelaría una trama de evolución reticulada, con muchas convergencias, y no una divergencia de un ancestro común.
Como consecuencia de lo anterior, proponen la refundición del género Neoporteria, uniendo caracteres para formar un grupo más natural, analizando para ello biológica y estadísticamente los siguientes elementos morfológicos: indumento del ápice de la planta; tamaño y forma de la flor; color del perigonio; color del estilo y del estigma; estructura y vestimenta del tubo floral; tipo de fruto; conformación básica de la semilla; relación de las espinas en la areola (espinas marginales/espinas centrales), y forma y configuración de las espinas.
Pero, esta reunión de géneros en uno más natural, conduce a una serie de interrogantes: ¿Cuál es el límite de la reunión? ¿Por qué no agregar también otros géneros muy relacionados, como Notocactus (de Argentina, Sur de Brasil y Uruguay) u Oroya, de los Andes peruanos? Estudios más recientes confirman la tesis de Donald y Rowley. Los caracteres del fruto y, en especial, la ultraestructura de polen y semillas, separan claramente a Neoporteria de los géneros antes mencionados.
Donald et Rowley, en su publicación de 1966, reconocen para Neoporteria dos subgéneros: Neoporteria y Pyrrhocactus. En el presente trabajo, con el fin de aclarar los conceptos y para el manejo de las claves, se reconocen 4 grupos: Neoporteria, Islaya. Pyrrhocactus y Thelocephala (ver clave para géneros y grupos de Cactaceae chilenas).
Un último criterio -muy respetable, por cierto, pero que ha venido a complicar de alguna manera el ya difícil cuadro de la taxonomía de Neoporteria- es el publicado en 1980 por Friedrich Ritter, en su extensa monografía de las Cactáceas sudamericanas, "Kakteen in Südamerika".
Ritter vuelve a separar los géneros de Neoporteria, pero no usando el criterio de Backeberg. Mantiene, sin embargo, Neoporteria sensu strictu, separada en base a los mismos caracteres: tépalos internos erguidos y doblados hacia adentro, y los externos, doblados hacia afuera; tubo floral cilíndrico y con escaso indumento; color rosado-purpúreo de la flor, y frutos alargados y algo carnosos. Para los otros géneros de Backeberg, Horridocactus y Neochilenia, Ritter sugiere que estas plantas se habrían originado en Argentina y que más bien pertenecen a Pyrrhocactus Berger, 1929. Conserva, bien separados de Pyrrhocactus, los géneros Islaya Backeberg y Thelocephala Ito. Para todos éstos, Ritter describe en su monografía casi 90 binomios, con muchas variedades.
Hemos rechazado tal proposición en vista de los estudios comparativos de los frutos y semillas realizados en plantas transandinas y chilenas, que revelan que Pyrrhocactus se relacionaría más cercanamente con Eriosyce que con Neoporteria.
En este libro se seguirá el criterio de Donald et Rowley, que es coincidente con el adoptado por el Grupo de Trabajo Ad-Hoc de la Organización Internacional para el Estudio de Cactus y Suculentas (I.O.S. ), y que tiende a buscar una estandarización y simplificación en la nomenclatura de las Cactáceas, estudiando cuidadosamente los límites genéricos y tomando en cuenta el mayor número posible de caracteres relacionados.
Para Neoporteria se consideran válidas 25 especies, la mayoría de las demás especies mencionadas por Backeberg y Ritter, pasan a la categoría de variedades.
Hay consenso en la idea de que la estructura de frutos, semillas, granos de polen, anatomía del tallo, etc., y otros caracteres que no varían con los factores ambientales, constituyen elementos interesantes para el análisis de la evolución y de las relaciones existentes entre las distintas especies de cactos.
Las convergencias complican mucho este estudio. Por ejemplo, algunas plantas pueden ser prácticamente idénticas en su hábito de vida, estructura externa del tallo, areolas y espinas, pero tener flores, frutos y semillas del todo diferentes; o, por el contrario, tener semillas o granos de polen muy parecidos y, por la forma de sus tallos o de sus flores, pertenecer a taxas muy alejadas. Es el caso de algunas Cactáceas norteamericanas, como Ferocactus, que presenta rasgos en extremo semejantes a ciertas especies del cono sur. Tal convergencia de caracteres se da en muchas Cactáceas ya todo nivel: morfología de tallo, estructura de flores, frutos y semillas, polen y epidermis, etc. Sin embargo, las posibles similitudes entre diferentes especies no implican necesariamente una afinidad taxonómica cercana.
Se han publicado varios cientos de binomios, muchos de ellos basados en plantas únicas enviadas a Europa y / o en cultivo, y en numerosas ocasiones, sin datos detallados respecto a su procedencia.
Los distintos individuos de una especie, debido a su plasticidad, pueden diferir bastante entre sí. Para muchas de estas plantas, las diferencias entre los especímenes de una misma población son mucho mayores que las existentes con relación a los de otra especie.
Es por esto que ha sido tan complicado llegar a un consenso en la clasificación de los cactos, y, especialmente, en el caso de Neoporteria. En la definición del género hecha por Donald et Rowley, ninguno de los caracteres es determinante. Por lo tanto, lo que define la taxa es la combinación de todos ellos, y muy especialmente, su distribución geográfica, en el extremo S.O. de América.
....................Las Cactaceas de Adriana HoffmannNEOPORTERIA Britton et Rose (Donald Rowley), 1966.
Plantas globulares o cilíndricas, por lo general solitarias, rara vez ramificadas o cespitosas. Costillas bien desarrolladas, comúnmente con mamilas prominentes, separadas y, con frecuencia, gibosas. Areolas ubicadas centralmente sobre las mamilas, generalmente de forma ovoide, algo hundidas y siempre provistas de fieltro. Flores emergiendo desde el ápice, acampanadas o imbudiformes, con el tubo floral bien definido. Frutos secos cuando maduros; dispersan las semillas por un poro basal. Hábitat: En cerros costeros e interiores de Perú y Chile, entre las latitudes 15° S y 36° S, y en las provincias limítrofes de Argentina, en los contrafuertes occidentales de los Andes, a cerca de 2.000 m. sobre el nivel del mar, entre Jujuy y el sur de Mendoza. Especie tipo del género: Neoporteria subgibbosa (Haw.) Br. et R.
Sinonimias del género NEOPORTERIA.
Bridgesia Backeberg 1935. nom.nud. en B.f.K.12; Chileniopsis Backeberg 1935 Kaktus ABC 283,416; Chilenia Backeberg 1938 B.f.K.6; Nichelia Bullock 1938 Bull.Misc.Inf.7 :297; Horridocactus Backeberg 1938 B.f.K.6; Euporteria Krzgr. Buin. 1941 Feddes Rep.L:200; Hildmannia Krzgr. Buin. 1941 Feddes Rep.L:206.; Chileocactus Kreuzinger 1941 Feddes Rep.L:207; Neochilenia Backeberg 1942 Feddes Rep.LI:60; Dracocactus Y. Ito 1950 nom.nud.in Bull.Takarazuka Ins.71; Chileorebutia (Fric) Ritter 1959 Cactus 65:194; Thelocephala Y. Ito 1957 Expl.Diagr.148,292.
